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Gran empresa vs. Startup

Escrito por Paula De las Mozas | Mar 2, 2022 12:00:00 PM

Las empresas emergentes son un tipo de empresa que está a la orden del día. Cada vez es más habitual que las empresas nuevas que se estén creando lo hagan bajo esta forma. Una startup es una empresa joven, novedosa y que no cuenta con años de respaldo en cuanto a experiencia se refiere a sus espaldas. No muchas de ellas superan lo que coloquialmente se conoce como el valle de la muerte, que consiste en una duración de más de cinco años de vida. 

La temporalidad es una de sus principales características, pero no la única. La juventud de la empresa, pese a ser un rasgo distintivo no es fundamental: no es exclusivamente necesario ser una empresa joven o de reciente creación para estar considerada como startup. 

El termino startup nace de los negocios fundados por Steve Blank, un emprendedor y profesor en universidades como Berkeley o Stanford. Define a las startups como empresas u organizaciones de carácter temporal que están diseñadas con el objetivo de encontrar un modelo de negocio atractivo. Sabiendo esto, la principal diferencia con el resto de empresas radica en que éstas últimas ya poseen un modelo propio de negocio, por lo que dirigen todos sus esfuerzos en su ejecución y puesta en práctica de la forma más eficiente posible. 

Las principales características de las startups son:

  • Financiación. Lo más habitual es que este tipo de empresas encuentren su financiación a través de empresas de capital riesgo mediante el dinero en efectivo de sus inversores. Esto es así debido a que para las startups obtener fondos es de lo más complicado, debido a que se trata de un mercado en el que hay una elevada competencia.
  • Evolución y crecimiento empresarial. Poseen unos objetivos a corto plazo, donde se prevé un crecimiento constante y acelerado. Resulta de vital importancia captar de manera habitual nuevos inversores, y consecuentemente fondos, en función de la etapa de crecimiento en la que nos encontramos y hacia dónde queremos llegar. 
  • Riesgos inherentes al tipo de empresa. Es uno de los principales miedos, en general, en el momento de creación de cualquier tipo de empresa. Al principio requiere una fuerte inversión económica y de tiempo que, en ningún caso, te asegurará obtener los resultados planteados en un principio. 

 

Las startups ofrecen nuevas posibilidades en cuánto al desarrollo, proponiendo un nuevo modelo de crecimiento que surge a raíz de ideas concretas e innovadoras, generalmente muy relacionadas con las nuevas tecnologías. Además, desaparecen los miedos al cambio, ya que hemos de ser capaces de ofrecer nuevos enfoques a pesar de los errores que podamos cometer, que nos permita acabar obteniendo un resultado a través de una selección de ideas apropiadas.

Dicho esto, también es importante conocer antes de dar el paso cuáles son los inconvenientes que puede suponer la creación de una startup, como:

  • Altas expectativas sin ningún seguro. Hay que aceptar desafíos desde el principio que supondrán la creación de unas expectativas elevadas que quizás no podremos conseguir, ya que nunca podemos asegurar el éxito o no.
  • Competencia. Es uno de los mayores desafíos en las empresas emergentes, debido a que su mantenimiento a lo largo del tiempo es una pieza clave en su supervivencia. 
  • Gestión financiera. Ver aumentados, sobre todo al principio, los gastos que hay que invertir para introducirnos en el mercado implica que no en todas las ocasiones seremos capaces de generar los beneficios suficientes como para cubrir los mismos. 

La pieza clave para la diferenciación de las grandes empresas y las startups radica en:

  • Las startups son organizaciones ágiles que buscan explorar los modelos de negocio (exploración), mientras que las empresas son entidades con estructura propia que ejecutarán un modelo previo ya definido (explotación).
  • El público o mercado objetivo es otra de las diferencias fundamentales. Las startups persiguen generación de contenidos que den solución a los mercados de forma global, mientras que las empresas por su parte realizan un proceso de segmentación, orientado a un tipo de mercado local. 
  • El ritmo de crecimiento también es diferente: en el caso de las startups se trata de un proceso ágil y rápido, escalable, mientras que en el resto de empresas hay una ralentización y, por lo tanto, un crecimiento lento y progresivo. 
  • Por último, la resistencia al cambio. Mientras que las empresas poseen facultades para hacer frente a los cambios del entorno, pudiendo sobrevivir fácilmente a los mismos, las startups encuentran su principal motor en la disrupción. 

Sumergirse en el mundo de las startups supone asumir que hay que llevar a cabo un cambio en la mentalidad, en los indicadores de nuestro éxito y realizarnos preguntas que nos sirvan para lograr un nivel de cara al cliente poderoso y auténtico.